Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Diccionario Esencial de las Ciencias II
Prólogo a la segunda edición

La presente obra, el DICCIONARIO ESENCIAL DE LAS CIENCIAS, ahora en su 2.ª edición, es el resultado de un empeño académico en el tratamiento de una necesidad social.

La REAL ACADEMIA DE CIENCIAS viene dedicándose tradicionalmente, en una de sus más populares actividades, a la terminología y la lexicografía del lenguaje científico, de las que son sus mejores representantes recientes las tres ediciones (1983, 1992 y 1996) del Vocabulario Científico y Técnico y la cuarta, actualmente en preparación.

Por otro lado, a nadie se le oculta la necesidad evidente de contribuir a la mejora de la formación científica en la enseñanza secundaria como tal, atendiendo a la vez las demandas de la instrucción cultural general de la sociedad.

Al cabo de los tres años transcurridos desde la 1.ª edición, estos principios no solamente siguen siendo igualmente válidos, sino que ven notoriamente aumentadas sus motivaciones con los extraordinarios avances conceptuales y metodológicos que la ciencia y la tecnología han experimentado en tan breve periodo de tiempo y que obligatoriamente tienen que reflejarse en esta 2.ª edición.

La Real Academia de Ciencias, en su deseo de recoger el aire de la calle, aprovechando, como es obvio, sus cualidades institucionales y personales más sobresalientes, intenta  continuar con la 2.ª edición de esta obra una dedicación especial y una contribución actualizada tanto a la enseñanza secundaria no reglada como al imprescindible conocimiento general de los fundamentos de la ciencia y la tecnología por todos los sectores de la  sociedad culta. Con esta nueva publicación, la Academia de Ciencias reafirma su compromiso social de servir a la instrucción extensa del conocimiento científico al participar activamente en el paso de los hechos de la ciencia a la formación del individuo, primero, y a la atención colectiva y general, después.

Está fuera de toda duda que el conocimiento científico y sus usos tecnológicos han experimentado en el último medio siglo un cambio vertiginoso, capaz incluso de influir sobre los mismos hábitos sociales. Dentro de las múltiples consecuencias que traducen las irreversibles repercusiones sociales de los nuevos conocimientos y de la multitud de hechos de la vida diaria impregnados de la nueva tecnología, nos encontramos con los continuados intentos de adecuación de los planes de estudios de las ciencias en la enseñanza secundaria, con sus nuevas disciplinas y sus nuevos métodos de aprendizaje, y con la imprescindible promoción general de la cultura científica y tecnológica en los más diversos ámbitos de la sociedad. Ha sido así como los descubrimientos de la ciencia y la tecnología se han ido incorporando a las circunstancias de los quehaceres profesionales e individuales de cada día hasta constituir con sus conceptos y sus usos un ingrediente primario de la cultura y, en su consecuencia, de nuestra multifacética calidad de vida. Estos avances y cambios trascienden, por un lado, las fronteras de los usos éticos, sobre todo en los últimos años, y por otro, crean nuevos campos del conocimiento y nuevas aplicaciones directamente relacionadas con esta calidad de vida; todo lo cual obliga a clarificar los nuevos conceptos de la ciencia implicados y que aparecen en esta 2.ª edición del DICCIONARIO ESENCIAL DE LAS CIENCIAS.

Entre los nuevos accesos a la enseñanza no reglada de las ciencias, fundamentales en la formación de profesores y alumnos, nos encontramos en la actualidad con valiosas herramientas, al estilo de los museos interactivos, las redes informáticas de bancos de datos y, sin duda, las fuentes de información personal de muy variada configuración, como las que aquí se ofrecen.

Por todo ello, la concepción de esta obra ―para la que quizá la denominación más cercana, aunque no suficientemente expresiva de sus propósitos y normas, sería la ahora utilizada de Diccionario― pretende reunir el rigor habitual con que la Academia ha institucionalizado el lenguaje de la ciencia con una nueva forma de comunicación de los conocimientos científicos que sirva para entroncar más eficazmente con los intereses propios de la sociedad y su cultura. Y en la persecución de esta finalidad global como educación en la ciencia descansa cada una de las peculiaridades que caracterizan la obra que presenta esta institución.

Con estas ideas, el DICCIONARIO ESENCIAL DE LAS CIENCIAS ha intentado conservar la pulcritud lexicográfica de los trabajos académicos anteriores, a la vez que ha añadido valiosas contribuciones al diseño normalizado de las definiciones, como ha sido la presencia de la marca que atribuye cada acepción a uno o varios campos específicos del conocimiento, y la asignación de la nomenclatura sistemática a las especies vegetales y animales definidas. La obvia ambigüedad de la delimitación de las áreas científicas ha sido causa obligada de su múltiple asignación en algunos términos, o de tener que tomar partido según el enfoque de la definición, sobre todo en casos como los pertenecientes a la gran área que va desde la Biología hasta la Medicina, atravesando por los tantas veces solapantes de la Zoología, la Anatomía, la Paleontología, la Genética, la Bioquímica, la Biología Celular, la Ecología y la Biomedicina. Aunque también quizá sea cierto en razón de su novedad, ha sido en este gran campo en el que la asignación de este tipo de marcas ha llegado hasta sus dimensiones más finas; y ha constituido, al menos, un buen experimento lexicográfico, ahondado en las estructuras mismas del saber científico. Otras situaciones cualitativamente semejantes pueden referirse a las asignaciones de Matemáticas y Estadística, de Ecología y Medio Ambiente o de las Tecnologías en relación a sus conexiones científicas más directas como Biología, Física, Química y Geología.

Si con esta obra la Real Academia reconoce y demuestra la fundamental presencia del conocimiento científico en la elaboración de una cultura global, ha querido a la vez enriquecer esta contribución con una más que testimonial presencia de la Historia de la Ciencia, de sus forjadores y del pensamiento científico, a través de numerosas biografías ―aumentadas en esta 2.ª edición―, aunque de formato obligadamente reducido, de los creadores de la ciencia en todos los tiempos, así como con la definición de algunos conceptos pertenecientes a la Sociología y a la Filosofía de la Ciencia, y con textos firmados por sus autores que, con especial relieve en su diseño gráfico, enmarcan las trayectorias con que se originaron numerosos campos del conocimiento científico y las nuevas ramas a que en la actualidad dan lugar. De esta manera, teniendo en cuenta las expectativas profesionales futuras de los estudiantes, se conforma a lo largo del diccionario una singular información acerca de los más diversos campos del conocimiento científico; desde los más tradicionales como Botánica, Geología, Geometría, Matemáticas, Química o Zoología, hasta otra serie de conceptos más novedosos, como pudieran ser, por ejemplo, los de Biomedicina, Biotecnología, Proteómica, Estadística, Informática, Física de la Materia, Oncología, Tecnología Médica o Termodinámica.

Contribuye asimismo a las peculiaridades de la información suministrada en esta obra una notable colección de gráficos, fórmulas, figuras, esquemas y tablas, que en algunos casos aclaran y en otros enriquecen los conceptos que aparecen en las definiciones correspondientes. La consideración conjunta en forma de tablas de algunas agrupaciones de términos, como los de ácidos grasos, aminoácidos, drogas, grupos funcionales químicos, hormonas, vitaminas, sistemas de unidades, etc., ha de facilitar, sin duda alguna, la útil integración de los conocimientos parciales. Y como una de las características más notables de la obra, cabe señalar, finalmente, el tratamiento más extenso de algunos conceptos clave ―por ejemplo, los de biosíntesis de proteínas, coagulación de la sangre o transducción de señales, en el área de Bioquímica― que, aparte de su ocasional utilidad en la práctica docente, sirven de aglutinadores de referencias desde muchos otros términos relacionados. Porque precisamente las abundantes conexiones por medio de referencias cruzadas, añadidas a las de los frecuentes sinónimos, variantes y siglas, tan propios del lenguaje científico, sirven para reconstruir una cierta unidad científica que contrarreste el obligado fraccionamiento propio de un diccionario y de su ordenación alfabética.

Mención aparte de los colaboradores científicos, bien merece un recuerdo muy especial el académico Ángel Ramos, desaparecido cuando ya maduraba la 1.ª edición de esta obra; colaborador siempre amable y eficaz en cualquier ilusión, nos dejó en la que él puso en este diccionario la obligación de continuarlo. Y todos, obedientes agradecidos a la dirección lingüística y lexicográfica de las profesoras Pilar de Vega y Paloma Cuesta, tan atentas siempre al clasicismo de la norma como a la liberalidad crítica de las nuevas ideas. Todo ello no habría sido posible sin la ayuda económica con la que la Secretaría de Estado de Universidades e Investigación ha contribuido a esta promoción de la ciencia y la cultura. La confección de la presente 2.ª edición ha contado con la ayuda económica de la Consejería de Educación del Gobierno de la Comunidad de Madrid.


Ángel Martín Municio     
Real Academia de Ciencias     
Presidente