Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
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Scientist and Technical Vocabulary II
Prologue second edition

El avance de la Ciencia es un proceso social que está conformado por los medios para llevarlo a cabo y, entre ellos, no son los de menor importancia los de la promoción de la comunicación y de la información, entre los cuales el lenguaje escrito ―la lexicografía de la ciencia― juega un papel central.

Con este fin, hace seis años, la REAL ACADEMIA DE CIENCIAS publicó la I edición de su VOCABULARIO CIENTÍFICO Y TÉCNICO; nuevo empeño que, con tanta modestia como entusiasmo, supuso un importante reto a la propia actividad académica y a las necesidades en favor de la educación para la ciencia y su lenguaje. Ya, el presidente de aquellos años, Lora-Tamayo, subrayó en su prólogo a la I edición los antecedentes históricos de esta vocación lexicográfica de nuestra Real Academia, remontados a los pocos meses de su fundación, hace siglo y medio.

El tremendo desarrollo de las ciencias en el siglo XIX y en el actual hizo pronto inútil el esfuerzo de los diccionarios generales por inventariar las voces científicas y técnicas; esfuerzo imposible por el acúmulo y la especialización de los nuevos vocablos y por la dificultad de la selección de los incorporables al lenguaje vulgar. Esta misma abundancia condicionó las soluciones cuantitativas y cualitativas de la edición anterior, forzosamente restringida en cuanto al contenido científico, no así en los aspectos filológicos y lexicográficos. En cualquier caso constituyó el material básico sobre el que construir la edición que ahora se presenta y, más que nada, desde el punto de vista de la estructuración académica para un trabajo normalizado, asiduo y perseverante; para un trabajo que ha logrado convertir un aparente tedio en ritmo ilusionante cada vez más intenso. Fruto de esta ambición ha sido la nueva etapa que ahora cumple la REAL ACADEMIA DE CIENCIAS con la II edición del VOCABULARIO CIENTÍFICO Y TÉCNICO. Sigue, pues, siendo aún Vocabulario en el sentido de la presencia de límites más restringidos que los propios del sistema general de la lengua. Muchas horas de selección, estudio, consultas y discusiones han quedado tras los 35 000 términos que aparecen en esta obra que conserva su carácter mixto entre la mera información terminológica y la enciclopédica; lo suficientemente descriptivo para aclarar la situación científica del vocablo, con las relaciones justas para su comprensión independiente, pero sin caer en la extensión fácil de los trabajos enciclopédicos. Este criterio terminológico dominante y esta labor de concreción sistemática con frecuencia difícil, permanentemente abiertos a la consideración crítica de este VOCABULARIO, se han dirigido, de un lado, a la revisión del inventario de la I edición, a la vez que, de otro, se han extendido a campos de la Ciencia que no fueron abordados en ella. Así, y conservando este espíritu de síntesis y su carácter abierto, se han rellenado algunos huecos que aparecían en la obra anterior; posiblemente, se ha sobrepasado en este intento el nivel medio de tratamiento de otras áreas y se han producido nuevos desfases que habrán de ser progresivamente unificados. A la vez, no existe tampoco duda del tratamiento un tanto selectivo que el VOCABULARIO CIENTÍFICO Y TÉCNICO sigue concediendo a zonas punteras del actual avance científico, ya sea, por ejemplo, a los términos relativos a la Informática o a los de la Biología Molecular. De esta forma, subsanando y creando diferencias, se conserva y estimula el carácter abierto del Vocabulario y se promueve su marcha hacia el concepto y la denominación de Diccionario.

Conserva la presente edición la mayoría de las normas lexicográficas de la anterior, que fueron instauradas por Pedro Carrero y Pilar de Vega; otras han sido revisadas y modificadas, conforme aparecen en las “Normas para el uso”, para la mayor utilidad del Vocabulario. Todo ello bajo la dirección y cuidado de Pilar de Vega y Paloma Cuesta; a su intransigente buen hacer debe mucho lo que de bueno exista en estas páginas. Al final de ellas, un apéndice en el que figura el Sistema Internacional de unidades contribuirá a la mejor corrección del lenguaje científico; en aras también de su pulcritud se ha conservado la eliminación de lo que Pedro Carrero ha llamado “la broza convencional y los clichés que pueden romper el principio de la identidad o sinonimia que debe existir entre la definición y el término definido”.

A lo largo de estos años, el trabajo constante y entusiasta de la Comisión de Terminología merece mención singular en este lugar; a hacerlo posible ha contribuido la Dirección General de Investigación del Ministerio de Educación y Ciencia. La labor académica se ha visto asimismo complementada con la fundamental colaboración técnica de Espasa-Calpe, algo más que editora de esta obra. Ambos son los pilares de la presente II edición del VOCABULARIO CIENTÍFICO Y TÉCNICO que se ofrece al uso y a la crítica de la comunidad científica de nuestra lengua.



Ángel Martín-Municio
Presidente