Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Programa 2001
Las estaciones espaciales. Síntesis y culminación de la tecnología astronáutica
Resumen de la conferencia por:

Gregorio Millán Barbany
Doctor Ingeniero Aeronáutico. Creador del Grupo aeroespacial español de investigación de la Combustión. Académico Numerario de la Academia Internacional de Astronáutica. Académico electo de la Real Academia de Doctores. Catedrático (jubilado) de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Aeronáuticos. Es Presidente del Consejo Asesor de la Asociación y del Colegio Oficial de Ingenieros Aeronáuticos. Ha sido Director General de Enseñanzas Técnicas del Ministerio de Educación Nacional. Investigador del INTA. Consejero de la Junta de Energía Nuclear y Consejero de Número del CSIC. Académico de Número de la Real Academia de Ciencias
 
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resumen

Las dos permanentes aspiraciones más insistentemente ambicionadas por los precursores de la Astronáutica a lo largo de su Historia han sido el viaje del hombre a la Luna y la construcción de la Estación Espacial; es decir: de una infraestructura permanente, situada en el espacio exterior a la Tierra, que pueda ser habitada en condiciones “normales” de vida, durante periodos largos, por tripulaciones intercambiables, para el cumplimiento de muy diversas misiones.

La primera de tales aspiraciones se vio espectacular y reiteradamente satisfecha, hace poco más de treinta años, como fruto del célebre programa norteamericano Apolo, cuya ejecución marcó lo que sin duda constituye hasta el momento la culminación de la gran aventura espacial de nuestros días.

La segunda, en cierto modo relacionada con la anterior, se inicia por las mismas fechas; del lado norteamericano mediante la puesta en órbita alrededor de la Tierra, de la Estación "transitoria" Skylab, construida con materiales de "surplus" del proyecto Apolo. A lo largo de varios meses de vida y con varias tripulaciones sucesivas, el Skylab proporcionó una primera y valiosa experiencia sobre este tipo de infraestructuras.

Entre tanto, la Unión Soviética, terriblemente frustrada por el adelanto y el resonante éxito de la misión lunar norteamericana, decidió reorientar su programa hacia el desarrollo de una Estación Espacial; esfuerzo que culminó, en 1986, con la puesta en órbita de la célebre y popular Estación “MIR”, actualmente en fase terminal, tras quince años de fecunda vida útil, no exenta de incidentes, experiencias y aventuras sin cuento. Al desaparecer la MIR-1, de acuerdo con los planes de la Unión Soviética, el Programa debía continuarse con la construcción y puesta en órbita de la segunda Estación: la MIR-2.

Norteamérica, par su parte, una vez resuelto felizmente el desarrollo del transbordador espacial, decidió abordar la construcción de una nueva Estación Espacial. Proyecto que, tras numerosas trasformaciones de su concepción y de un acuerdo estratégico para aunar esfuerzos con Rusia, se convirtió en el actual Programa cooperativo de la Estación Espacial Internacional ISS, cuya construcción, montaje y operación están en fase de ejecución en estos momentos.

Así las cosas, las tres cuestiones fundamentales que se plantean en relación con el proyecto, desarrollo y utilización de esta clase de infraestructuras son las siguientes:

1.- En primer lugar, el coste elevadísimo de su construcción y operación, que remite las decisiones sobre las mismas al más alto nivel político de los países involucrados.
2.- Un segundo, la viabilidad e interés del diverso conjunto de aplicaciones que justifica su realización.
3.- Finalmente, la disponibilidad o posibilidad de desarrollo en la gran variedad de tecnologías necesarias para el proyecto, la construcción, el montaje y la operación eficaz de la Estación.

Una última cuestión, más especulativa, es el porvenir a más largo plazo de este tipo de infraestructuras, actualmente limitado a la nueva Estación ISS, en relación con lo que ha solido llamarse la colonización del espacio.