Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Programa 2006
Doctor, me duele la espalda ¿tendré reuma?: Inflamación
Resumen de la conferencia por:

Pedro García Barreno
Doctor en Medicina. Catedrático de Fisiopatología Quirúrgica, Universidad Complutense. Director de la Unidad de Cirugía Experimental del Hospital General Universitario "Gregorio Marañón", del que fue director. Académico de Número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Académico de Honor de la Real Academia de Córdoba de Ciencias, Nobles Artes y Bellas Letras. Fellow, Royal Society of Medicine, Londres. De la Academia Europea. Académico de Número (electo) de la Real Academia Española
 
texto completo publicado de la conferencia (pdf - 2.10 mb.)

resumen

Inflamación es la respuesta, normalmente aguda, del sistema inmunológico de un organismo a la lesión o al daño causado a sus tejidos vascularizados por microorganismos patógenos como bacterias o virus, por agentes químicos como la lejía, físicos como el calor o mecánicos como traumatismos.

Aunque dolorosa, la inflamación es, generalmente, un proceso de reparación tisular, que se caracteriza por la presencia, en la zona afectada, de calor –incremento de la temperatura–, rubor –enrojecimiento– y tumor o edema. En ocasiones, la inflamación evoluciona a un estado crónico que se asocia, final y frecuentemente, a una enfermedad degenerativa como artritis, aterosclerosis, esclerosis múltiple e incluso cáncer. En ocasiones, la inflamación local es capaz de desencadenar una respuesta generalizada del organismo que, en una espiral sin control, conduce al fracaso de los diferentes órganos y sistemas –pulmón, riñón, hígado o coagulación de la sangre– y, con ello, a la muerte del individuo, tal como ocurre en situaciones de sepsis o tras un politraumatismo.

La inflamación puede contemplarse como un sistema de flujo de información que se inicia por señales procedentes de las terminaciones nerviosas y de las diferentes células, presentes en el tejido lesionado. La comunicación se logra mediante diversas moléculas mensajeros químicos liberadas por las células involucradas. Los leucocitos circulantes, que escapan de los vasos sanguíneos en el foco lesionado, juegan un papel muy importante en el fenómeno inflamatorio. Junto con las células circulantes, diversas proteínas presentes en la sangre también intervienen activamente en el proceso. Todos estos componentes forman parte del sistema inmunológico inespecífico o de inmunidad innata, una primera línea de defensa del organismo capaz de responder, de manera estereotipada, a cualquier tipo de agresión. Si la inflamación fracasa en su objetivo de reparar la lesión y de restablecer la integridad tisular original, se ponen en marcha una serie de nuevos mecanismos, en este caso dependientes en gran parte del sistema inmunológico específico o de inmunidad adquirida que cronifican el proceso. Los mismos componentes que hacen de la inflamación un mecanismo de defensa, en especial frente a la invasión bacteriana, diversas moléculas producidas y facilitadas por los leucocitos, como las especies reactivas de oxígeno y proteasas, se vuelven autodestructivas cuando fracasan las medidas de autocontrol. A este respecto es importante el papel de determinados genes cuya disrupción predispone a la inflamación ante estímulos que, normalmente, pasan desapercibidos.

Existen procesos en los que la inflamación juega el principal papel patogénico: asma, aterosclerosis, colitis ulcerosa, gota o psoriasis. Por otra parte, en diversas enfermedades de origen infeccioso, el componente inflamatorio contribuye tanto a la patología como el propio microorganismo: gastritis por Helicobacter pylori, hepatitis C, lepra, sepsis o tuberculosis; y, en otras ocasiones, la fibrosis post-inflamatoria es la principal causa de la enfermedad: cirrosis hepática alcohólica o viral, esquistosomiasis, fibrosis pulmonar o rechazo crónico de un órgano trasplantado.

La inflamación ofrece una doble cara. Una contempla su atenuación o eliminación mediante numerosas posibilidades que actúan sobre momentos definidos del proceso: fármacos, estimulación del sistema nervioso aprovechando el reflejo inflamatorio o fisioterapia. El reverso ofrece la posibilidad de aprender a inducir la inflamación de manera eficaz con el objetivo de su utilización como herramienta terapéutica, especialmente en el campo de las vacunas y de la oncoterapia.