Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Program 2006
Control: alcanzar lo mejor y bordear lo imposible
Resumen de la conferencia por:

Jesús Ildefonso Díaz Díaz
Catedrático de Matemática Aplicada de la Universidad Complutense de Madrid. Cofundador y Presidente de la Sociedad Española de Matemática Aplicada (SEMA). Miembro del Comité de refundación de la Real Sociedad Española de Matemáticas (RSME). Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madrid. Doctor Honoris Causa por la Universidad de Pau (Francia)
 
Desde las más rudimentales herramientas del Paleolítico hasta la reciente construcción de las gigantescas “Tres gargantas” en China, el hombre no ha cesado de actuar sobre su medio ambiente con el fin de mejorar sus condiciones de vida. Se podría decir que lo que caracteriza al hombre frente a otros animales es su capacidad para decidir e inventar acciones que transformen la realidad. Su libertad de decisión y de acción configuran el fundamento de su dignidad racional.

El quehacer científico se ha caracterizado siempre por la convivencia del deseo de comprensión racional del mundo natural e intelectual que nos rodea, con la intención de actuar o controlar esa realidad para conseguir fines difícilmente accesibles.

Así, al lado del monumental tratado de Euclides sentando las bases de la Geometría, la ciencia griega no puede ser bien ilustrada sin hacer mención a la actitud representada por Arquímedes con sus legendarias invenciones para transportar líquidos o sus espejos parabólicos contra las naves invasoras.

Con la introducción de los infinitésimos, en la segunda mitad del siglo XVII por Leibniz y Newton, esa actitud adicional a la de la mera comprensión toma cuerpo matemático y no ha cesado de marcar el rumbo del progreso de la ciencia y de la tecnología hasta nuestros días. Si debemos a Newton la justificación racional de las leyes de Kepler que ponían orden a la constante observación de la bóveda celeste desde los albores de la existencia humana, a Newton debemos también el estudio de la forma óptima de un proyectil y cuyas consecuencias han llegado hasta el diseño de las naves espaciales de nuestra era.

Al “mejor de los mundos” de Leibniz le seguía la representación matemática de “acción” por Euler y muchos otros. Se logró entender como la naturaleza ofrecía, muchas veces, la mejor de las posibilidades. El progreso que significó tal formulación condujo de manera natural a la optimización de costes económicos como una de las posibles maneras que pueden guiar la libertad de actuar.

El reto de transformar la energía, la elaboración de las más dispares máquinas, el diseño de los más veloces coches y aviones recurre a ideas de control que no son ajenas a matemáticas que no por eso son menos bellas que las idealizadas como ajenas al mundo real. La contemplación de la bóveda celeste ahora coexiste con los viajes interplanetarios o acciones, jamás imaginadas, como la misión “Deep Impact” contra el cometa Tempel 1 el pasado 4 de julio de 2005.

Un adecuado control puede permitir alcanzar metas cercanas a lo imposible. La aplicación a la medicina y al bienestar son retos que no cesarán de ser cultivados a lo largo de los tiempos futuros. Nunca ha sido tan necesario conocer los límites de la ciencia para guiar los avances de la tecnología.