Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Programa 2007
Extinciones e introducciones: cambios en la diversidad de la biosfera
Resumen de la conferencia por:

Francisco García Novo
Catedrático de Ecología de la Universidad de Sevilla. Ha estudiado la ecología de la vegetación, su composición y la regulación de la diversidad en los ecosistemas naturales y en los afectados por las intervenciones humanas. Ha estudiado la conservación de Parques Nacionales y reservas de la Biosfera en Europa y América, especialmente Doñana, sus ecosistemas actuales y ha desarrollado la Ecología Histórica. Es autor de 300 publicaciones entre las que destacan 14 libros. Ha dirigido proyectos de investigación en estructura y funcionamiento de los ecosistemas y sobre restauración ecológica en el litoral y los ríos. Es Director Científico de la Estación de Ecología Acuática, en el Parque Tecnológico de la Cartuja de Sevilla. Ha recibido el Premio Rey Jaime I de Medio Ambiente y la Cruz de Alfonso X el Sabio. Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
 
La evolución es el proceso generador de formas nuevas de vida que se alejan progresivamente unas de otras acumulando diferencias y generando especies nuevas y, a largo plazo, grupos biológicos diferentes. Las formas nuevas se dispersan en el espacio integrándose en las comunidades biológicas.

Las comunidades, los conjuntos de especies en interacción, son las unidades funcionales de la biosfera. En ellas tiene lugar la extinción de las poblaciones de algunas especies y la incorporación de otras en un proceso continuo que ha mantenido la Vida, y su diversidad, en el planeta.

En la biosfera, las especies se extinguen naturalmente a todas las escalas espaciales, desde las poblaciones locales a las áreas geográficas o la totalidad del planeta. Se han documentado en la historia geológica de la Tierra, periodos de gran diversificación con aumento del número de especies de algunos grupos y periodos de crisis, con extinciones, a veces generalizadas.

La actividad humana ha multiplicado los procesos de aparición de formas nuevas debido a la selección y la hibridación, que han generado centenares de miles de razas y cultivares y la creación de entidades biológicas nuevas, como el perro, el maíz, el trigo o el tomate.

La migración humana ha sido seguida por la introducción de ganados y cultivos a nuevas áreas, y también de especies silvestres asociadas, como las de pastizales, las adventicias de cultivos, los parásitos y comensales de humanos y ganados.

En la actualidad, la capacidad de transporte de materiales, también de agua y suelos, de cultivos y plantas de jardín, de especies silvestres, ha multiplicado enormemente las introducciones, que constituyen un problema creciente. En España los camalotales de plantas flotantes del Guadiana, el mejillón cebra del Ebro, el picudo rojo que ataca las palmeras, las cotorritas que viven en los parques urbanos de Barcelona, Sevilla o Madrid, son ejemplos recientes.

En el extremo contrario, las extinciones de las especies locales (autóctonas) vacían la península de vertebrados y de otros grupos, como insectos o plantas, algunas de cuyas especies se encuentran en regresión. El uso masivo de productos químicos, la fragmentación del espacio natural, el urbanismo, la intensificación de los cultivos y la explotación de las aguas subterráneas, han introducido cambios irreversibles en el medio que implican la desaparición local de muchas especies, supervivientes solo en espacios sometidos a protección, o rodeadas de una vigilancia intensa como el oso pardo, el lince o el quebrantahuesos. El abandono de la agricultura y ganadería tradicionales hace desaparecer las razas autóctonas y los paisajes culturales, muy importantes en los países mediterráneos.

A nivel global, la extinciones locales se han intensificado por la combinación del aumento de población humana, el uso mayor de energía y productos químicos, la extensión de zonas de cultivo, la deforestación y la desecación de humedales y la transformación del litoral. La tasa actual de extinciones es al menos 1000 veces más elevada que la natural para el Planeta; en las zonas de cultivos intensivos y en las áreas industriales, la extinción es casi total.

La futura biosfera, intervenida, contará con menos especies. En las zonas templadas ofrecerá una mezcla de plantas y animales autóctonos e introducidos, resistentes a la actividad humana, con paisajes muy intervenidos. Las especies autóctonas de flora y fauna terrestre, acuática y oceánica entrarán en regresión.