Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Program 2007
Por qué son importantes las aguas subterráneas
Resumen de la conferencia por:

Andrés Sahuquillo Herráiz
Doctor Ingeniero de Caminos. Catedrático de Ingeniería Hidráulica en la ETS de Ingenieros de Caminos de la U.P. de Valencia. Académico Correspondiente Nacional de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Presidente de la Sección de Hidrología de la Comisión Nacional de Geodesia y Geofísica, desde 1980 a 2005. Miembro del Consejo Nacional del Agua desde 1991. Miembro de la Comisión Asesora de Medio Ambiente 1996. Ganador, en colaboración, del Premio de Residuos de la Comunidad Valenciana en su primera edición. Autor de más de 300 artículos sobre Planificación y Gestión de Recursos Hidráulicos, Hidrogeología, Uso conjunto de aguas superficiales y subterráneas y Modelación de acuíferos
 
texto completo publicado de la conferencia (pdf - 1.15 mb.)

resumen

Las aguas subterráneas constituyen un recurso fácilmente accesible y vital para 2 billones de personas en todo el mundo. De él depende el suministro de grandes urbes y zonas rurales, actividades industriales y más de la tercera parte del riego. Aunque se han utilizado desde muy antiguo, su aprovechamiento ha tenido un aumento importante en las últimas décadas y ha sido un factor clave para el desarrollo en algunos países. Las aguas subterráneas forman parte del ciclo hidrológico y están relacionadas con los otros componentes, en particular con las aguas superficiales. Son fáciles de explotar y en general su coste es mucho más barato que el de las aguas superficiales. La descarga de agua subterránea a los ríos o flujo base, proporciona el caudal que mantiene en periodos secos el flujo de los ríos permanentes. El gran volumen de agua almacenada en los acuíferos permite hacer frente con facilidad a situaciones de picos de demanda, sequías, o averías al intensificar su aprovechamiento.

El uso intenso de los acuíferos además de producir descensos en sus niveles piezométricos puede hacer disminuir los caudales de ríos, manantiales y zonas húmedas e incluso hacer que un río pase de ser ganador a perdedor, o efímero si los bombeos son suficientemente grandes y continuados. En España estos efectos se han manifestado en la disminución de los caudales del río Júcar por los bombeos en la Mancha y la desaparición práctica de las Tablas de Daimiel. La relación entre aguas superficiales y subterráneas y el tener particularidades complementarias para el aprovechamiento de los recursos hidráulicos hace que sea interesante su uso conjunto a través de la recarga artificial, o del denominado uso conjunto alternante. Hay que considerar las interacciones río-acuífero además de por los problemas de cantidad por los de calidad y contaminación. En muchas ciudades en las que se ha disminuido la explotación de aguas subterráneas por contaminación u otras causas se han producido aumentos importantes de los niveles piezométricos ocasionando problemas de inundaciones de sótanos, garajes o túneles urbanos, como en los casos del metro de Barcelona y algunas zonas de los deltas del Besós y Llobregat.

Las aguas subterráneas requieren inversiones sumamente pequeñas si se comparan con las de las aguas superficiales. Su coste es casi siempre mucho menor que el del agua proporcionada por presas y canales, que suele estar fuertemente subvencionada. Esto ha sido el motor fundamental del aumento del aprovechamiento de las aguas subterráneas. Su coste reducido ha inducido un aumento de las extracciones que en algunos casos han producido problemas de bajada de niveles, disminución de caudales de ríos, desecación de zonas húmedas y subsidencias del terreno, pero en general han producido beneficios importantes.

Ya no se discute el interés de las aguas subterráneas. Sin embargo las administraciones hidráulicas públicas de muchos países no dedican a las aguas subterráneas la atención ni las inversiones que se precisa para estudiarlas y no dispone de personal necesario para controlar y proteger un recurso imprescindible. En el pasado sólo se consideraba el agua superficial, por eso muchos planificadores y gestores del agua tienen una formación limitada en los aspectos hidrogeológicos y no entienden los aspectos clave del funcionamiento de los acuíferos. No es extraño que esto conduzca a toma de decisiones en las que las aguas subterráneas no se consideran o se hacen de forma equivocada. La gestión centralizada de los acuíferos parece inviable por la dificultad de actuar sobre las decisiones de cientos o miles de usuarios de un mismo acuífero. La Administración Hidráulica española no tiene suficiente personal para una labor como ésta ni para llevar a cabo las labores inexcusables de investigación, control y protección de los acuíferos. En España se conocen aceptablemente las características globales y la recarga de los acuíferos, pero en opinión de muchos especialistas hay todavía una tarea importantísima que realizar para conocerlos y utilizarlos mejor. Su contaminación puede representar una disminución de disponibilidades de agua. Se realizan vertidos sólidos y líquidos en zonas en las que se pueden contaminar acuíferos que se utilizan para abastecimiento humano sin que la Administración ejerza acciones para impedirlo y se carece de información suficiente sobre la magnitud de la contaminación.