Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Programa 2007
De la química interestelar al parabrisas hidrófobo. Fullerenos y nanotubos
Resumen de la conferencia por:

Miguel Ángel Alario y Franco
Doctor en Ciencias Químicas. Ha sido colaborador del CSIC. Catedrático y Decano de la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense de Madrid y director de los Cursos de Verano de El Escorial. Fundador y primer Presidente del Grupo de Química de Estado Sólido de la Real Sociedad Española de Química. Premio de Investigación "Rey Jaime I" en Ciencia de Materiales 1991. Presidente de la Conferencia Gordon en Química del Estado Sólido (Oxford 2003). Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias.
 
texto completo publicado de la conferencia (pdf - 1.31 mb.)

resumen

El campo de estudio de la Química no se limita al de los elementos y compuestos químicos que constituyen la Tierra y sus habitantes. Sabido es, por otra parte, que el Universo conocido está formado por los mismos tipos de átomos que abundan en nuestro planeta y regidos por las mismas leyes químicas que aquí imperan. Ello no obstante, se conocen moléculas que existen en el espacio interestelar, que no se conocían en la Tierra y que son estudiadas, esencialmente por espectroscopía, recogiendo la luz que de ahí nos llega. Una vez conocidas, esas moléculas pueden fabricarse aquí y así ser estudiadas con mucho detalle.

Ese fue el camino que llevó a Kroto, Curl y Smalley al descubrimiento de los fullerenos, uno de los capítulos más importantes de la Química de finales del siglo XX, y por el que obtuvieron el Premio Nobel. Estas moléculas, tras su preparación en la Tierra, han dado lugar a una Química en su interior, llamada endoédrica y aun a otra en su exterior, exoédrica, que han aumentado considerablemente el campo –ya muy extenso: más de 107 compuestos moleculares conocidos– de la Química Molecular.

Poco después de este descubrimiento mayor, y estudiando –por pura curiosidad científica– los electrodos de carbono utilizados para preparar fullerenos, Sumio Ijima descubrió los nanotubos, otras moléculas, esta vez cilíndricas, abiertas o cerradas, que a su vez han dado lugar a dos nuevas ramas del saber y del saber aplicar: Nanociencia y Nanotecnología. Y ambas están basadas en una estructura tan simple como espectacular: el grafeno, una lámina monoatómica de átomos de carbono que es, a su vez, el elemento básico de la estructura del grafito.

El futuro de fullerenos y nanotubos, y desde luego el del propio grafeno, es ciertamente ilimitado: y ello tanto desde el puro conocimiento hasta, por supuesto, las aplicaciones –tan inesperadas, por lo menos, como la del citado parabrisas–.

En la presente charla se efectuará una descripción de estas moléculas y de sus aplicaciones poniendo de manifiesto, por si a estas alturas aun hiciera falta, que en la base de todo lo que es útil a la Humanidad está el conocimiento científico, adquirido a menudo sin buscar un fin práctico concreto y convertido, después, en fuente de bienestar y progreso.