Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Programa 2004
Einstein: Espacio-Tiempo y Energía. Relato de una revolución inacabada
Resumen de la conferencia por:

Alberto Galindo Tixaire
Licenciado en Ciencias Exactas, Universidad de Zaragoza, 1957. Doctor en Ciencias Físicas, Universidad Central de Madrid, 1960. Catedrático de Física Matemática, Universidad de Zaragoza, 1963-1967. Catedrático de Física Teórica, Universidad Complutense, desde 1967. Fundador y primer Director del Grupo Interuniversitario de Física Teórica. Miembro del primer Scientific Council del Erwin Schrödinger International Institute of Mathematical Physics, Viena. Medalla de Física de la Real Sociedad Española de Física y Química, 1970. Premio Nacional de Investigación en Física, 1977. Premio Nacional de Investigación Ramón y Cajal, 1985. Premio Aragón 1991 a la Investigación Científico-Técnica. Académico electo de la Academia de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales de Zaragoza. Miembro de la Academia Europaea. Académico de Número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
 
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resumen

A lo largo de 1905 un asistente técnico de la Oficina Suiza de Patentes en Berna, llamado Albert Einstein, enviaba seis trabajos a la prestigiosa revista alemana Annalen der Physik, para su publicación. Estos trabajos cambiaron, en palabras del historiador y físico John Stachel, la faz de la física.

Científicos de todo el mundo van a celebrar durante el año 2005, declarado Año Mundial de la Física, el centenario de ese Annus Mirabilis de Einstein, del que con razón se ha escrito que "nunca, ni antes ni después, ha enriquecido tanto y en tan corto tiempo a la ciencia una sola persona como hizo Einstein en su año maravilloso". La Real Academia de Ciencias se unirá a estas conmemoraciones acercando a todos la obra y el recuerdo de este personaje mítico y universal.

Quiero contribuir contando cómo en el tercero de sus trabajos en ese año Einstein resolvió el aparente conflicto entre el principio de relatividad y la teoría de la luz, con el abandono de la simultaneidad absoluta y del éter lumínico. El joven Einstein demolía allí con claridad y lógica impecables los cimientos de la física conocida, para erigir un nuevo esquema con un espacio-tiempo en el que pierden su carácter de absolutos tanto el espacio como el tiempo. De modo inevitable desde su principio de relatividad y constancia de la velocidad de la luz llegó Einstein en el quinto de los trabajos a la famosa relación masa-energía, escrita algunos años después como E=mc2. En esa época aún ignoraba su autor el descomunal poder del genio escondido en las entrañas de su sencilla fórmula, con innúmeras aplicaciones que van desde las armas atómicas (con las terribles consecuencias que llevarían a Oppenheimer a exclamar que "los físicos han conocido el pecado"), hasta su beneficiosa utilización médica en oncología, neurología y cardiología.

Años más tarde Einstein enunciará el principio de equivalencia sobre el que construirá su relatividad general, obra cumbre, por su originalidad y belleza, del pensamiento científico. La empezó a elaborar en 1907 y la concluyó esencialmente en 1915. Obligado a renunciar al espacio-tiempo absoluto de su relatividad especial para dar cobijo a la gravedad, geometriza ésta, eleva la energía a ser motor de la geometría, y derroca la teoría newtoniana de la gravitación. Muchos años más tarde, en sus notas autobiográficas, pedirá humildemente perdón a Newton por este atrevimiento.

Pero la física actual pide a gritos que continúe la revolución iniciada por Einstein, contestando a interrogantes como la energía oscura que dinamiza hoy la expansión acelerada del Universo, y sobre todo, impregnando de una vez el espacio-tiempo con los principios cuánticos. Hay un variado abanico de frentes, con nombres como supercuerdas/teoría M, gravedad de lazos, dimensiones extra, branas, etc. De aquello y de esto nos proponemos hablar.