Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Programa 2008
Armonías en los cielos
Resumen de la conferencia por:

Alberto Galindo Tixaire
Catedrático de Física Matemática, Universidad de Zaragoza, 1963-1967. Catedrático de Física Teórica, Universidad Complutense, desde 1967. Fundador y primer Director del Grupo Interuniversitario de Física Teórica. Miembro del primer Scientific Council del Erwin Schrödinger International Institute of Mathematical Physics, Viena. Medalla de Física de la Real Sociedad Española de Física y Química, 1970. Premio Nacional de Investigación en Física, 1977. Premio Nacional de Investigación "Ramón y Cajal", 1985. Premio Aragón 1991 a la Investigación Científico-Técnica. Académico Electo de la Academia de Ciencias Exactas, Físico-Químicas y Naturales de Zaragoza. Miembro de la Academia Europaea. Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
 
texto completo publicado de la conferencia (pdf - 1.26 mb.)

resumen

El año 2009 ha sido declarado Año Internacional de la Astronomía. Se cumplirán cuatro siglos desde que Galileo perfeccionase el telescopio con el que a principios de 1610 apuntó a la Luna y a Júpiter y se percató así de las montañas de aquella y de los satélites que giran en torno al último. En ese momento la astronomía dejaba de ser un mero catálogo de estrellas lejanas y de efemérides planetarias. Lo distante y lo próximo parecían comportarse de igual modo, por lo que podíamos soñar con explicar científicamente el universo; el sistema geocéntrico debía dejar paso al heliocéntrico.

Quiero invitarles a recorrer juntos 23 siglos de exploración cósmica. Veremos cómo concebían los griegos el orden en las cosas. Nos legaron, a través de la Sintaxis Matemática de Ptolomeo (más conocida como el Almagesto), una imagen del mundo celeste que perviviría mil quinientos años. Era una descripción compleja, aunque bastante eficaz. Al Rey Sabio de las Cantigas no le gustaba. Por lo que respecta al mundo estelar, yacía este sobre una esfera, fuera de la cual solo estaba el Motor Primero, que insuflaba movimiento a los interiores de las esferas estelar, planetarias, solar y lunar.

Cuando por fin sobrevino el modelo copernicano, cediendo la Tierra su protagonismo al Sol, se ganó en sencillez, pero no en eficacia. Hizo falta romper con el misticismo pitagórico de los círculos y permitir la entrada en escena de las viejas cónicas de Apolonio de Perga; Kepler nos mostró el camino, tras veinte años de infructuosos intentos por encajar el Sistema Solar en una macla armoniosa de esferas y sólidos platónicos.

Con las tres leyes de Kepler teníamos ya con nosotros la cinemática de los planetas. Nos faltaba el motor dinámico. Llegó con Newton: la ley de la gravitación universal. El sistema newtoniano del mundo empezó siendo finito, pero la inestabilidad gravitatoria de este llevó a Newton a proponer un universo infinito y estático. Este modelo de universo sobrevivió 200 años, a pesar de nubarrones como la paradoja de Olbers.

Y llega por fin el siglo XX. El siglo de los quanta y de la relatividad. Aquellos nos abrirán la microfísica, y con ello la posibilidad de conocer los componentes últimos de la materia. La relatividad proporcionará el marco para describir las altas energías, los campos gravitatorios intensos, y las grandes deformaciones que estos producen en el espacio-tiempo, llegando incluso a "pincharlo" en forma de agujeros negros.

Einstein propone en 1917 un modelo de universo finito, y estático. Para evitar el colapso que tanto espantó a Newton, tiene que introducir una repulsión cósmica. Cuando Hubble descubre la expansión del universo en 1929, Einstein abjura de esa repulsión. Empezaba la cosmología moderna. En 1964 se detecta, por casualidad, la radiación cósmica de fondo, los fotones fósiles de la Gran Explosión que diera origen al universo actual hace 13700 millones de años. Hoy esos fotones son la fuente de información más valiosa con que contamos. La sonda espacial COBE empezó a recoger datos de la misma a finales de 1989, y la WMAP, a millón y medio de kilómetros de la Tierra, continúa la misión.

A finales del siglo XX se descubre que la expansión del universo está acelerada. Como mecanismo responsable de su aceleración, se recurre a la repulsión cósmica desechada por Einstein, propiciada en esta ocasión por un fondo uniforme de "energía oscura". Hoy tenemos datos fiables sobre el contenido energético del universo, compatibles con una geometría espacial plana a gran escala. Pero tenemos grandes zonas de ignorancia, pues desconocemos cuáles son los ingredientes que integran la materia y energía oscuras.

De estos y otros temas tratará la conferencia, encaminada a transmitir cómo ha ido cambiando en el tiempo nuestra percepción de las armonías del mundo, nuestra imagen del cosmos, hasta abocar en la actual.