Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Program 2008
Incineradora de residuos: ¿está justificado el rechazo social?
Resumen de la conferencia por:

Arturo Romero Salvador
Doctor en Ciencias Químicas por la Universidad Complutense de Madrid. Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco. Catedrático de Ingeniería Química en la Universidad Complutense. Ha sido Vicerrector de Investigación de la Universidad Complutense. Premio de Investigación en Química Aplicada "Profesor Martínez Moreno". Pertenece a diversas sociedades científicas y patronatos de centros públicos y privados de investigación. Su actividad investigadora se centra en el campo del análisis y desarrollo del proceso de fabricación y tecnología ambientales y catálisis aplicada. Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
 
texto completo publicado de la conferencia (pdf - 425 kb.)

resumen

La tecnología de incineración se desarrolló como una alternativa al depósito de residuos en vertederos, especialmente en los países con poca disponibilidad de suelo, y como un procedimiento capaz de transformar profundamente aquellos materiales que suponen un riesgo inminente para la salud humana. La fracción orgánica del material reacciona con el oxígeno del aire y se transforma en dióxido de carbono y agua quedando un residuo sólido cuya masa y volumen es muy inferior y su composición muy diferente a la que tenía el original. Si se aprovecha el poder calorífico, las reacciones de oxidación son muy exotérmicas, se obtiene energía térmica y/o eléctrica, lo que significa una forma de valorizar, valorización energética, un residuo antes de depositarlo en un vertedero.

En la corriente de gases formada como consecuencia de la combustión aparece una gran variedad de compuestos contaminantes debido a los arrastres de sólidos, a oxidaciones incompletas y a los productos formados por reacciones del oxígeno con compuestos no hidrocarbonados. Monóxido de carbono, óxidos de azufre y de nitrógeno, metales pesados como mercurio, cadmio o plomo, compuestos orgánicos, son algunos de los contaminantes que se encuentran en los gases que abandonan el horno de combustión. Entre ellos aparecen las dioxinas, grupo de sustancias temidas por sus propiedades, elevada toxicidad, bioacumulación y persistencia, y que se identifican con el proceso de incineración. Antes de que los gases puedan liberarse por la chimenea es preciso tratarlos en diferentes equipos de depuración para lograr que el valor de la concentración de los distintos contaminantes sea inferior al nivel que establece la legislación. A medida que estos niveles van siendo cada vez menores, las técnicas de depuración se van haciendo más complejas y costosas.

Debe considerarse que la incineración es una tecnología que puede formar parte de las que configuran la gestión integral de residuos y no como una tecnología alternativa y excluyente. Al cumplir con la jerarquía de procedimientos de actuación en la gestión de residuos que ha establecido la Unión Europea, la incineración puede aplicarse a la fracción de rechazo procedente del reciclado y a aquellos residuos que necesitan reducir su peligrosidad antes de efectuar el vertido. La cuantificación de las características, ventajas e inconvenientes, de la incineración y su comparación con las que tienen otros procedimientos alternativos debe ser el procedimiento para seleccionar las tecnologías que configuren la gestión integral de un determinado tipo de residuos.

Independientemente de las mejoras ambientales que se han ido incorporando en las últimas décadas se sigue considerando a la incineración como una práctica de gestión de residuos poco respetuosa con el ambiente y competidora con la prevención y el reciclado. ¿Está justificado este rechazo social?