Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Programa 2009
Los actínidos: una familia emblemática de elementos químicos
Resumen de la conferencia por:

Ernesto Carmona Guzmán
Licenciado (1972) y Doctor (1974) en Ciencias Químicas por la Universidad de Sevilla, en la que es Catedrático de Química Inorgánica desde 1984. En 2005 fue nombrado Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, cargo del que tomó posesión en abril de 2007. Realizó una estancia posdoctoral en el Imperial College, Londres (1974 a 1977) y posteriormente fue Profesor Visitante en las Universidades de Alabama, Oxford y Paul Sabatier (Toulouse). Su labor investigadora se enmarca en el área de la Química Organometálica. Ha dirigido alrededor de 25 Tesis Doctorales, publicado unos 200 artículos científicos y ha impartido numerosas conferencias científicas y de divulgación científica en Congresos nacionales e internacionales y en diferentes instituciones españolas y extranjeras
 
Los actínidos son los 14 elementos químicos que, tras el actinio, se disponen consecutivamente en la tabla periódica, con números atómicos desde el 89 (actinio) hasta el 103 (laurencio). Su descubrimiento y el estudio de sus propiedades constituyen uno de los capítulos más apasionantes de la ciencia del siglo XX.

La característica esencial de este grupo de metales es que, a diferencia de la mayoría de los elementos de la tabla periódica, que poseen estabilidad indefinida, los átomos de los actínidos se desintegran con el tiempo, generando átomos de otros elementos de menor número atómico. Esta propiedad se denomina radiactividad (propiedad de ciertos cuerpos cuyos átomos, al desintegrarse espontáneamente, emiten radiaciones) y permite que ciertos elementos actínidos, como el uranio y el plutonio, sean empleados como combustibles para la producción de energía eléctrica en las centrales nucleares.

La radiactividad es también la causa de que tan sólo unos pocos elementos actínidos se encuentren de manera natural en la corteza terrestre. El resto ha tenido que ser creado artificialmente por el hombre, empleando dispositivos muy sofisticados en los que se inducen colisiones entre diferentes partículas atómicas que se desplazan a gran velocidad. Así, si se incluye el actinio, hacia 1930 sólo se conocían los cuatro primeros elementos de la serie, hasta el uranio de número atómico 92. En esa década comenzaron a desarrollarse los experimentos que condujeron al descubrimiento de los actínidos más pesados. Numerosos investigadores trabajaron en la "fabricación" de estos elementos, y entre ellos destaca sobremanera la figura de Glenn Seaborg, puesto que, además de contribuir al aislamiento de nueve de estos metales, introdujo por primera vez el concepto de elemento actínido y propuso la ubicación actual de la Serie Actínida en la tabla periódica. En reconocimiento a su labor investigadora le fue concedido el Premio Nobel de Química en 1951.