Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Programa 2011-12
Ahorrando energía II: Materiales termoeléctricos
Resumen de la conferencia por:

Miguel Ángel Alario y Franco
Doctor en Ciencias Químicas. Ha sido colaborador del CSIC. Catedrático y Decano de la Facultad de Químicas de la Universidad Complutense de Madrid y director de los Cursos de Verano de El Escorial. Fundador y primer Presidente del Grupo de Química de Estado Sólido de la Real Sociedad Española de Química. Premio de Investigación "Rey Jaime I" en Ciencia de Materiales 1991. Presidente de la Conferencia Gordon en Química del Estado Sólido (Oxford 2003). Premio México de Ciencia y Tecnología 2009. Premio Miguel Catalán 2010 de la Comunidad de Madrid. Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.
 
Muchos de los problemas que confronta la humanidad en estos comienzos del siglo XXI están relacionados con la energía. El consumo mundial en 2010 se ha estimado en unos 13.000 MTOE (Millones de Toneladas Equivalentes de Petróleo) tras superar la caída (del ~1.1% en 2009), y se prevé que continúe creciendo. Un segundo problema es que la mayor parte de esta energía procede de los combustibles fósiles, lo que incrementa la producción de dióxido de carbono y ello afecta notablemente el efecto invernadero con consecuencias desfavorables para la vida en la Tierra.

Obviamente, un problema de este tipo se tiene que abordar desde múltiples perspectivas y en mayor o menor medida, todos los procesos que sirvan para ahorrar energía son favorables: ¡"El ahorro es una fuente de energía"!

En la conferencia anterior del ciclo Ciencia para Todos 2010, describimos los "Materiales y dispositivos fotovoltaicos", capaces de convertir la energía solar en energía eléctrica y que constituyen uno de los sustratos básicos de las denominadas energías renovables. En la presente charla, vamos a considerar los "Materiales y dispositivos termoeléctricos", capaces de convertir la energía calorífica en energía eléctrica, y que permiten recuperar parte de las energías perdidas en diferentes procesos y máquinas, así como generar directamente energía eléctrica de manera estática –¡solo se mueven las cargas!– lo que es de gran utilidad en la alimentación de ingenios espaciales. Incluso, por el camino inverso, permiten obtener frío sin vapores en expansión. Ello tiene, así mismo, gran interés en múltiples situaciones en las que hay que enfriar algún dispositivo de pequeño tamaño.