Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Program 2015-16
Viaje a las fronteras de la medicina. Imagen médica: de los genes al cerebro - ciencia y arte
Resumen de la conferencia por:

Pedro García Barreno
(Madrid 1943). MD., PhD., MBA. Educational Council for Foreign Medical Graduates Award. Profesor Emérito de la Universidad Complutense. Delegado del Rector para Ingeniería Biomédica. (Universidad Carlos III). De las Reales Academias Española, y de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Fellow de la Academia Scientiarum et Artium Europaea, de la Royal Society of Medicine (Londres), de la Inter-American Medical and Health Association, del International College of Surgeons y miembro fundador de la European Biomediccal Research Association
 
Mientras los astrónomos producen imágenes asombrosas del cosmos utilizando instalaciones impresionantes, los biomédicos, con aparatos más manejables pero de igual sofisticación tecnológica, consiguen, paso a paso, mapear nuestro cuerpo, desde sus componentes más sencillos al cerebro, hoy por hoy, la estructura más compleja conocida; un intrincado universo de 1400 g.

En la historia de la investigación biomédica nunca hubo un periodo, apenas unas pocas decenas de años, que haya causado tanto entusiasmo; una época en la que los investigadores y el público en general van digiriendo, a duras penas, el torrente de descubrimientos que suceden a diario. Tal situación la define una frase de Richard Buckminster Fuller, polifacético e innovador ingeniero: "la ocurrencia de una aceleración acelerada de las disciplinas científicas implica que las nuevas ideas aparecen más rápidamente de lo que somos capaces de reaccionar".

Aunque las victorias decisivas sobre numerosas enfermedades humanas se han de librar en horizontes lejanos, el trabajo en la frontera actual de la ciencia biomédica representa una revolución científica como nunca hubo antes. Se ha producido un desplazamiento desde un modelo reactivo a otro proactivo; de responder a los síntomas de la enfermedad a atacar sus causas en sus fundamentos moleculares. La medicina se ha movido desde terapias generalizadas basadas en estrategias tipo ganancia-o-pérdida o ensayo/prueba-y-error, a otras de orientación individual confeccionadas para situaciones personales que resultan en remedios más simples y eficientes. Esta era de medicina molecular e individualizada se apoya, entre otros y de manera particular, en técnicas de imagen que permiten objetivar moléculas ―por ej. genes o receptores― mediante imagen molecular, y estructuras más complejas ―por ej. corazón o cerebro― tanto morfológica como funcionalmente con técnicas ad hoc en cada caso, por ej. resonancia magnética anatómica o funcional, respectivamente.

A mediados del siglo XVI, Vesalio revolucionó la anatomía humana; Mercator, a finales de ese siglo, inició la cartografía terrestre moderna, y Jacob Bartsch confeccionó el primer planisferio celeste a principios del siglo XVII. Si los mapas terrestre y celeste aún representan con fidelidad la realidad terráquea y la bóveda celeste, las nuevas técnicas de imagen médica han revolucionado la anatomía humana. La visión necesariamente cruenta del cuerpo fue reemplazada por otra incruenta a finales del siglo XIX tras el descubrimiento de los Rayos X por Wilhem C. Röntgen. Incluso la cirugía ha pasado, gracias a instrumentos ópticos, a ser mínimamente invasiva, incluso sin dejar huellas. Todo ello a nivel macroscópico, pero también las dimensiones micro y nano se hacen accesibles. Lo que intuyó Cajal utilizando la técnica de tinción de Golgi para estudiar "sus" neuronas, tuvo que esperar a las modernas técnicas de microscopía electrónica para ser confirmado.

Técnicas sofisticadas permiten desgranar las conexiones entre las diferentes áreas funcionales cerebrales y, otras, empiezan a reemplazar a técnicas clásicas de biología molecular para secuenciar genes. Contemplar la reptación celular en el proceso de curación de una herida o la destrucción de una célula extraña, cancerosa o microbiana, por las células asesinas que velan por nuestra identidad ―todo lo que no es propio debe ser destruido― es algo que era impensable hace una docena de años. La última frontera que empieza a desbrozarse es la visualización de la función emergente cerebral, la capacidad cognitiva que define nuestra especie. También, diversas cerebropatías que se ven como problemas sociales y, por tanto, deben tratarse como tales.

Pero esta revolución conceptual que materializa nuestra personalidad tiene su contrapartida que recupera el reclamado lado humano de la persona. Tal es la belleza de la representación visual tecnológica que, en ocasiones, es difícil separar ciencia y arte.


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Bibliografía mínima: Stephen S. Hall, Mapping the Next Millennium, New York: Vintage Books, 1993. Howard Hughes Medical Institute, Exploring the Biomedical Revolution, Chevy Chase, Maryland: HHMI, 1999. Carl Schoonover, Portraits of the Mind, New York: Abrams, 2010. Hank Whittemore, Your Future Self, New York: Thames&Hudson Inc, 1998. Stephen Wilson, Art + Science, New York: Thames&Hudson, 2012. Semir Zeki, Inner Vision. An Exploration of Art and Brain, Oxford: Oxford University Press, 1999.