Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Program 2015-16
Ciencia y Humanismo
Resumen de la conferencia por:

Luis Franco Vera
Doctor por la Universidad Complutense y Profesor Emérito de la Universidad de Valencia (Estudi General), a la que se incorporó como Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en 1981. Anteriormente fue Profesor Adjunto y Profesor Agregado de Bioquímica en la Universidad Complutense. Ha ocupado diversos cargos académicos en la Universidad y en diversas entidades científicas y fue Consejero de Universidades por designación del Senado. En 2003 tomó posesión como Académico de Número de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales y en marzo de 2010 ingresó como Académico Numerario de la Real Academia de Medicina de la Comunidad Valenciana . Como consecuencia de su estancia postdoctoral en el Royal Cancer Hospital, de Londres, centró su actividad investigadora en las relaciones entre estructura y función del material genético de eucariotas, área a la que ha contribuido con numerosas publicaciones. En la actualidad continúa con esa línea de investigación, con especial énfasis en el estudio de la influencia de las modificaciones epigenéticas en enfermedades humanas. Desarrolla su investigación en el Instituto de Investigaciones Sanitarias-INCLIVA, de Valencia
 
El Diccionario de la Lengua Española define una de las acepciones del término "humanismo" como doctrina o actitud vital basada en una concepción integradora de los valores humanos. En este sentido se emplea aquí, ya que una ciencia que no tuviera en cuenta esos valores o no se integrara con ellos sería, en el mejor de los casos, un simple ejercicio intelectual, carente de apoyatura en la realidad humana en que ha de desenvolverse. Pero también podría convertirse en una actividad insolidaria, en búsqueda exclusiva del interés personal, o ―a la larga― perjudicial para la humanidad.

El desarrollo científico y tecnológico ha prestado numerosos servicios a la humanidad, lo que ha hecho que se contemplen los avances científicos con admiración y que la ciencia haya ganado un bien merecido prestigio social. Pero, al mismo tiempo, son pocas las personas capaces de comprender y valorar en su justa medida el significado de los avances científicos. Como una inevitable consecuencia, se da a veces un cierto temor larvado a la ciencia. En la presente conferencia se trata de mostrar cómo en la ciencia ―tanto en sí misma, como en su desarrollo― se pueden manifestar todas las características que constituyen lo realmente humano.

En primer lugar, es preciso superar la brecha de las dos culturas, por emplear la conocida expresión de Snow (1905-1980) cuando hablaba de la dicotomía entre el trabajo científico y tecnológico y las actividades altamente creativas, pero menos cuantitativas, como el arte y la poesía. Los científicos tenemos el deber de crear ciencia, pero también de darla a conocer, sin desdeñar las tareas de divulgación, como se pretende en estos ciclos de conferencias del Programa de Promoción de la Cultura Científica y Tecnológica.

Además, hay que tener en cuenta que la propia actividad del científico ofrece múltiples posibilidades de basarse en esa concepción integradora de los valores humanos, que propone el Diccionario de la Lengua Española. Para ejemplificar esta idea, en la conferencia presente se pasa revista a diversas cuestiones con las que el científico se enfrenta a diario, tratando de poner de manifiesto cómo son ocasión para hacer su actividad más y más humana. Se habla, por ejemplo de la creatividad en la ciencia, una creatividad que puede parangonarse con la artística. Se trata también del ejercicio de numerosos valores humanos, como el optimismo, el buen humor, la lealtad, la amistad que surge de la colaboración, la honradez, etc. Estas cuestiones ―en las que, debido a la actividad profesional del autor, se utilizan sobre todo ejemplos provenientes de las ciencias de la vida― se ilustran con anécdotas históricas protagonizadas por conocidos científicos.

Finalmente, se considera cómo para que la ciencia logre esa integración con los valores humanos, debe hacerse siempre en beneficio de los demás. La ciencia en sí misma, puede ser éticamente aséptica, pero la actividad del científico no lo es y los criterios éticos han de tenerse en cuenta para que la ciencia esté realmente al servicio del hombre.