Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Programa 2018-19
Las aguas subterráneas son esenciales aunque no se vean. Un patrimonio a conservar y gestionar
Resumen de la conferencia por:

Emilio Custodio Gimena
Doctor ingeniero industrial, profesor emérito de hidrología subterránea en la Universidad Politécnica de Cataluña, Barcelona. Académico Correspondiente Nacional de la Real Academia de Ciencias. Exdirector del Instituto Geológico y Minero de España. Cofundador y exdirector del Curso Internacional de Hidrología Subterránea. Expresidente de la Asociación Internacional de Hidrogeólogos. Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional de Tucumán, Argentina. Medalla Narcís Monturiol al mérito científico
 
El ciclo hidrológico en el continente se compone de una fase de aporte de humedad por vía atmosférica y de una fase en el terreno que se reparte entre las aguas superficiales y las aguas subterráneas. En realidad gran parte de las aguas que se ven circular en superficie en algún momento han sido aguas subterráneas. Las aguas de las subfase subterránea no son visibles pero lo son sus manifestaciones. Basta con saber reconocerlo basándose en criterios lógicos, además de científicos.

La existencia del agua subterránea es un aspecto esencial del ciclo hidrológico con un comportamiento muy diferente de las aguas subterráneas. Eso da complementariedad a las dos subfases de retorno del ciclo hidrológico terrestre y es la base sobre la que se apoya parte de la hidroecología y de que el ser humano disponga de agua para su vida, actividades y recreo. La lenta renovación del agua en los acuíferos, de meses y milenios, hace que las aguas subterráneas sean además de un recurso una reserva, o sea un patrimonio común. La capacidad humana de alterar el ciclo hidrológico es grande y en lo que hace referencia al agua subterránea lo es desde hace menos de un siglo, pero a veces intensivamente. Así, a los problemas espaciales al estado natural en cuanto a la cantidad y calidad se suman los de cambios en su fluir y en su calidad, con un riesgo adicional de contaminación poco reversible. Esto hace que se requiera gestión con visión amplia integradora y que al haber situaciones contradictorias deba buscarse la buena gobernanza.

La situación es distinta de un lugar a otro y de un país a otro pero hay unos principios generales a compartir y respetar. La situación en numerosos lugares de España es de tensión, de modo que tras conocerla y evaluarla se requieren acciones gubernamentales, sociales e individuales que hay que poner de relieve para lograr la sustentabilidad dentro de un ámbito cambiante. Aquí es donde la ciencia tiene su aporte esencial aunque las decisiones sean sociales y políticas.