Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Programa 2018-19
Cerebro y música: la fusión del arte y la ciencia
Resumen de la conferencia por:

Antonio Hernando Grande
Catedrático de Magnetismo de la Materia en la Universidad Complutense de Madrid desde 1980 y Director del Instituto de Magnetismo Aplicado de la misma Universidad. Es autor de aproximadamente trescientas publicaciones científicas, de diecisiete patentes y director de veintidós tesis doctorales. Sus publicaciones tienen 10.000 referencias con un índice h=50. Ha sido investigador en Naval Research Lab. en Washington (un año) y Profesor invitado en la Universidad Técnica de Dinamarca (tres años), en la Universidad de Cambridge (dos años) y en el Instituto Max-Planck de Stuttgart (seis meses). Académico Numerario de la Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales; Doctor Honoris Causa por las Universidades del País Vasco y de Cantabria. Medalla de Oro de la Real Sociedad Española de Física; Premio de Investigación "Miguel Catalán" de la Comunidad de Madrid; Fellow de la American Physical Society; Premio Du Pont de la Ciencia; y Premio Nacional de Investigación "Juan de la Cierva"
 
El cerebro recibe y gestiona los sonidos y las imágenes luminosas, convierte ambos tipos de señales en voltajes eléctricos que se propagan y dejan su huella a través de los circuitos neuronales. La elaboración que nuestra materia gris hace de un tono musical constituye una inapreciable lección de matemáticas. El recorrido que una onda sonora recorre desde el instrumento al tímpano y de éste al oído intermedio y finalmente al oído interno representa un alarde de matemática evolutiva. El placer emocional que comunica la belleza objetiva de una sinfonía tiene su origen en una serie de etapas físico-matemáticas cuyo descubrimiento y análisis puede generar otra emoción no menos intensa y satisfactoria. La propagación de ondas, la diferenciación y separación de los armónicos; la precisión funcional de los huesecillos del oído.

La influencia de la cultura en la música que nos agrada y su condicionamiento genético comienzan a poder ser, al menos, discutidos, a la luz de la neurociencia actual.