Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales
Programa 2018-19
Convirtiendo ácido en bases y bases en ácidos ¿magia o realidad?
Resumen de la conferencia por:

Manuel Yáñez Montero
Nace en Lugo. Se licencia en Santiago en 1970. Fue Premio Nacional Fin de Carrera en Ciencias Químicas. Doctor en 1973 por la Universidad Autónoma de Madrid con premio extraordinario. Postdoc con John A. Pople (Premio Nobel de Química en 1998) entre 1974 y 1976. Catedrático de la UAM. Premio de Investigación de la Fundación UAM (1993). Premio de Investigación en Química Física de la RSEQ (2001). Premio de Investigación Betancourt-Perronet del Gobierno de Francia (2003). Premio de la RSEQ 2018 a una carrera distinguida. Doctor Honoris Causa por la Universidad del País Vasco. Autor de más de 480 artículos y 20 capítulos de libro
 
Ya casi terminando la segunda década del siglo XXI, las teorías de ácidos y bases formuladas hace casi un siglo (1923) de un modo independiente, pero casi simultáneo, por BrØnsted y Lewis siguen vigentes.

Sin embargo, nuevos interrogantes han surgido cuando la ciencia moderna fue capaz de estudiar las propiedades intrínsecas de las moléculas aisladas. El agua es el ejemplo más simple. El agua es el paradigma de la neutralidad, su pH es 7 y, por tanto, estrictamente, no es ni ácida ni básica. Pero esto no es lo que ocurre cuando examinamos una sola molécula de agua. Su acidez no es la misma que su basicidad. Del mismo modo cuando tenemos un dímero de agua, aunque en principio las dos moléculas son idénticas, en el dímero son notablemente diferentes. ¿Cómo explicar este aparente sin sentido?

Asomarse al mundo molecular, nos ha hecho ver que la "evidencia" macroscópica puede ser muy diferente de la "evidencia" microscópica, lo que en la actualidad es la base de lo que conocemos como nanociencia. Son muchas las sorpresas que todavía nos aguardan. El oro, ha sido desde tiempo inmemorial el símbolo de la estabilidad. Es un metal enormemente estable y prácticamente no reactivo, pero una molécula de oro (Au2) es tan reactiva como una molécula de cloro, como han demostrado Stenlid y Brink.1

Pero además, el conocimiento del comportamiento a nivel molecular nos ha permitido conseguir, algo que de nuevo parece un sin sentido, cambiar una base en un ácido superfuerte2 o un ácido en una superbase.3

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1. J.H. Stenlid and T. Brinck, J. Am. Chem. Soc., 2017, 139, 11012-11015.
2. M. Yáñez, O. Mó, I. Alkorta and J. Elguero, Chem. Eur. J., 2013, 35, 11637-11643.
3. C. Martín-Fernández, M.M. Montero-Campillo, I. Alkorta, M. Yáñez, O. Mó and J. Elguero, Chem. Eur. J., 2018, 24, 1971-1977.